Etiquetado: Competitividad

Cómo aplicar medidas de conciliación en la empresa pyme

 

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A día de hoy está ya ampliamente demostrado que la existencia y aplicación de culturas de conciliación de la vida laboral y personal en las empresas contribuye directamente a la mejora de los resultados, beneficia a las empresas y supone  grandes ventajas competitivas. Además, el desempeño del trabajo en ambientes amigables y flexibles se traduce claramente en mejores niveles organizativos, productivos e incluso financieros,  contribuyendo, así mismo, a la reducción del absentismo laboral de forma considerable.

Pero su implementación en una empresa pyme no es tan fácil como en las grandes compañías, principalmente por la falta de recursos económicos y humanos, a lo que hay que sumar también la falta de cambio de mentalidad de muchos empresarios respecto a estas medidas. Por ese motivo, existen muchas voces que reclaman cada día más un apoyo legislativo y de las administraciones públicas para que estas medidas se puedan aplicar con eficacia y sin daño para las empresas.

Así mismo, todos sabemos que la innovación en la empresa es una de la más importantes herramientas para generar competitividad, pero en la mayoría de los casos, esta innovación se deriva más a la parte tecnológica que a la humana, no percibiéndose que innovar en la gestión de los recursos humanos también proporciona, y en ocasiones de forma más rápida, grandes ventajas competitivas, incrementa la productividad del trabajador, y genera satisfacción, fidelización y compromiso con la empresa.

Medidas que se puede adoptar en una Pyme para conseguir una buena conciliación.

  • El establecimiento de horarios flexibles, tanto en la entrada o salida, como en la distribución semanal de la jornada de trabajo.
  • El trabajo a distancia o en el propio domicilio del trabajador.
  • La aplicación de beneficios sociales, tales como seguros médicos, cheques restaurante, ayudas al transporte, cheques guardería, u otro tipo de ayudas que mejoran la vida cotidiana del trabajador.
  • La formación y el aprendizaje de idiomas se traduce en opciones muy demandadas.
  • Y por último, el tiempo libre. La posibilidad de que el desarrollo profesional y laboral no perjudique el disfrute de tiempo libre es imprescindible tanto para el trabajador como para la empresa.

Todas estas medidas aunque no incrementan los salarios en muchas ocasiones, si los optimizan al beneficiarse de ventajas fiscales tanto para el trabajador (exención de retención por IRPF hasta los límites establecidos) como para las empresas, y no disminuyen, además, las cotizaciones a la Seguridad Social de cara a futuras prestaciones.

Pero, como ya hemos dicho, para poder aplicar todas o muchas de estas medidas, es fundamental que se produzca un gran cambio de mentalidad en las empresas pymes, que se preparen y adapten tecnológicamente, por ejemplo, para el trabajo a distancia, y que en definitiva, no se prime la cultura del estar siempre presente, sino que lo que prime sea la productividad del trabajador y la consecución de los objetivos marcados.

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¿Por qué las pequeñas empresas necesitan a la consultoría?

 

Vuelo

“El cambio es la razón de ser de la Consultoría”

Simple y llanamente,  la consultoría es un servicio que ayuda a las empresas (grandes o pequeñas) a mejorar su organización, a ser más competitivas, a mejorar sus resultados, y a mirar y trabajar por el futuro.

Es un servicio ampliamente utilizado por las grandes empresas o multinacionales, pero, sorprendentemente, no lo es tanto en las empresas pequeñas o medianas (Pymes), las cuales, se muestran muchas veces reacias a acometer procesos de cambio acompañados por un especialista externo.

O dicho de otra manera, si las multinacionales, que cuentan con personal altamente cualificado, recurren a especialistas externos para obtener una visión diferente o como solución a alguno de sus problemas, como es posible que las pequeñas organizaciones, cuya capacidad de poseer talento está más limitada, no recurran a estos servicios qué les puede reportar ideas frescas, conocimientos, organización y visión de futuro, que de manera interna, nunca podrán alcanzar.

La consultoría: Una inversión

Hay que entender la consultoría como una inversión y nunca como un gasto. Y además debe contemplarse como una inversión que se recupera en el muy corto plazo. Sin tener esta visión, los empresarios nunca optarán por buscar ayuda fuera de su empresa.

Cuantas veces habremos oído aquello de “no puedo” o “es muy caro” o “eso es para las grandes”. Pero la realidad es otra: La consultoría existe para ayudar a las empresas, para apoyarlas y para conseguir mejoras y crecimiento. Y los servicios que presta deben estar siempre en consonancia y en equilibrio con la realidad de las empresas clientes.

Los servicios de consultoría, y su coste, deben estar siempre en sintonía con el tamaño, situación o composición de la empresa. El coste de la consultoría debe ser proporcional a los servicios a desarrollar, pero también debe serlo al tamaño y situación del cliente. De igual manera, la planificación del trabajo, la metodología a aplicar y los objetivos a lograr. Si no es así, será muy difícil alcanzar el éxito del proyecto.

¿Qué puede aportar la consultoría a una pequeña o mediana empresa?

Todas las personas necesitamos ayuda y orientación para tomar buenas decisiones y elegir el camino correcto. Lo mismo ocurre con las empresas.

La consultoría, y en concreto, la consultoría de estrategia y organización, aporta conocimientos y técnicas externas que guían eficientemente a los gestores de las empresas y les ayuda a enfrentarse a hechos o situaciones, qué, por si solos, nunca serían capaces de afrontar.

Pero estos servicios no solo sirven para situaciones de riesgo o de peligro, sino que se desarrollan también para afrontar proyectos de futuro, de mejora o de crecimiento.

Podemos resumir lo que la consultoría puede aportar a una pequeña o mediana empresa en los siguientes puntos:

  • Aporta expertos externos con amplia experiencia empresarial.
  • Desarrolla servicios independientes y objetivos, obteniendo una visión externa de la empresa.
  • Permite a las compañías trabajar por su futuro y con una visión a largo plazo.
  • Aprovecha las experiencias y técnicas obtenidas de otras compañías.
  • Identifica, estudia y trabaja las problemáticas existentes.
  • Proporciona experiencia, conocimientos e instruye al personal de la empresa.
  • Implementa procesos de mejora continua.
  • Y finalmente, la consultoría desarrolla proyectos con fecha de inicio pero también de finalización, para que sus resultados permanezcan en la empresa y puedan ser continuados por sus propios integrantes.

Situaciones en las que es conveniente optar por servicios de consultoría

  • Como apoyo y soporte empresarial.
  • Para resolver problemas concretos o necesidades específicas.
  • Para reorganizar y fortalecer las estructuras o áreas de la empresa.
  • En la optimización de los recursos de la empresa, sus medios productivos y su estructura de personal.
  • En la implantación de mejoras en los sistemas y procesos.
  • Para aumentar los niveles de eficiencia de los departamentos de la empresa, evitar la alta rotación del personal y la falta de motivación.
  • Mejorar de la productividad.
  • Aumento de las ventas y acceso a nuevos mercados o líneas de producto.
  • Para acometer proyectos de crecimiento.
  • Mejora de la rentabilidad.
  • Para desarrollar políticas orientadas al servicio y la calidad de los productos o servicios.
  • Para diseñar e implantar nuevas estrategias de desarrollo.
  • Para formar y capacitar al personal de la empresa.
  • Para implantar metodologías de control, evaluación y de seguimiento continuo.
  • Para generar la información necesaria que permita a la Dirección de la empresa una toma de decisiones basada en información real y fiable.
  • Facilitar el acceso y adaptación a nuevas tecnologías.
  • Etc.

En definitiva, la consultoría es muy útil para las pequeñas y medianas empresas porque les ayuda a mejorar sus niveles de eficiencia, a fortalecer su estructura, a mejorar su productividad y rentabilidad, y a dar soporte y apoyo al empresario en la consecución de los objetivos marcados. Y siempre debe hacerse desde una posición de confianza y cercanía, donde los problemas y soluciones se entiendan como propios.

Y esto es, porque el consultor debe entenderse como un socio” estratégico y cualificado de la empresa y su dirección, y no como un proveedor. Y por su parte, el consultor debe vivir la empresa como si fuera suya. Juntos alcanzarán todos los objetivos.

 

Mejora de la productividad

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“La eficiencia es el logro de las metas con la menor cantidad de recursos”

Productividad es la relación entre la cantidad de bienes y servicios producidos y la cantidad de recursos utilizados para obtener dicha producción.

Para medir la productividad deberemos utilizar la siguiente fórmula:

Productividad = Número de unidades producidas / insumos empleados

El objetivo es establecer la relación perfecta entre ambas variables para maximizar la producción total, con grandes beneficios en ahorro de tiempo y costes que impulsan la rentabilidad y el crecimiento. En definitiva, consiste en optimizar al máximo todos los recursos disponibles para producir y conseguir ser más competitivos.

Además, mejorar la productividad de las empresas es un aspecto clave para mejorar el nivel de vida de la sociedad en general y se traduce en mayores salarios, más empleo, incentiva la inversión y permite más rentabilidad para el capital invertido, impulsando, así mismo, el crecimiento de la economía.

¿Y cómo lograrlo? La condición imprescindible para alcanzar mejoras en la productividad de una empresa es que exista una buena gestión empresarial. Se deberá:

  • Ser capaces de detectar los elementos que no funcionan correctamente es fundamental para incrementar la productividad de nuestro negocio. Hay que localizar donde se puede aumentar la eficiencia de la empresa identificando las áreas o procesos en los qué, aplicando nuevas o distintas metodologías, puede conseguirse una mejora productiva: Productos, equipos y procesos productivos, tecnología, personal, proveedores, energía, metodología, sinergias…
  • Deben definirse unos objetivos claros, reales y alcanzables, con la fijación de los plazos en que deben ser realizados. La productividad está asociada a la eficiencia y al tiempo.
  • El equipo humano es una de las partes esenciales para la consecución de cualquier proyecto de mejora de productividad.
  • Identificación de los indicadores que vamos a utilizar para medir los distintos factores que intervienen en el proceso de mejora. Para evaluar la eficiencia productiva y las capacidades de que se disponen, habrá que contemplar aspectos financieros, de estructura, productivos, procesos, tecnológicos, del mercado y la calidad, y por supuesto, el equipo y la mano de obra.
  • Implementar los cambios y mejoras.
  • Revisión constante y control de los cambios y mejoras alcanzados en base a los indicados utilizados. Debe existir una constante supervisión con el fin de poder corregir cualquier desviación surgida.

Si la productividad la medimos en términos laborales, será sinónimo de rendimiento.

Una buena productividad laboral es el resultado de saber utilizar los recursos con los que cuenta la empresa de forma adecuada y tener claro que dedicar más horas al trabajo no tiene por qué traducirse en una mayor productividad.

Acciones que se deben realizar para alcanzar una mayor productividad laboral:

  • Que cada empleado tenga claro cuáles son las metas y objetivos marcados, evitando la falta de motivación.
  • Cuidar el ambiente de trabajo.
  • Clima de comunicación constante.
  • Fomentar el trabajo en equipo.
  • Establecimiento de planes de incentivos por la consecución de objetivos.
  • Saber delegar responsabilidades.
  • Potenciar medidas de conciliación y flexibilidad laboral
  • Planificación.
  • Contar con tecnología adecuada y actualizada, y capacitar al personal para su correcto uso.
  • Incentivar a la plantilla para que aporten ideas y nuevos proyectos: Incentivar la creatividad.
  • Contacto permanentemente con los clientes para conocer de primera mano sus necesidades.
  • Evaluación constante de la empresa y de sus trabajadores, con el fin de conocer los aciertos y desviaciones.

Por último, existen distintas técnicas que desarrollan sistemas de acciones y toma de decisiones orientadas a la mejora de la productividad. Destacamos, entre otras:

  • Lean: Se basa en la eliminación de “desperdicios” en la gestión.
  • Kanban: Gestiona las tareas de trabajo dentro de una empresa.
  • Scrum: Se basa en las buenas prácticas, el trabajo en equipo y la fijación de objetivos y tareas con la aplicación de un sistema de retroalimentación continuo.