Categoría: Fiscal

¿Criterio de devengo o criterio de caja?

Blog de notas

Constantemente oímos hablar sobre la aplicación del criterio de caja o el criterio de devengo en la contabilidad de nuestras empresas, surgiendo en muchas ocasiones cierta polémica sobre cuál debe ser su aplicación. Intentemos explicar de una manera simple y clara en qué consiste cada uno y cuando puede aplicarse.

El criterio de devengo

Tanto el Impuesto de Sociedades como la Ley del Impuesto sobre la Renta de las personas físicas establecen qué, de manera general, debemos imputar los ingresos y los gastos aplicando el principio de devengo. Esto es, deberán declararse, o lo que es lo mismo, contabilizarse, en el momento en que se produce el ingreso o gasto, y no en el momento en que se contabiliza o se paga.

Importante: “No confundamos ingreso o gasto con cobro o pago, que son cosas muy distintas. Una venta es un ingreso, independientemente de si se cobra o no. Lo mismo ocurre con una compra o un gasto.”

Por tanto, el devengo se produce cuando el ingreso o gasto ocurre, independientemente de si éstos son pagados o cobrados. Dicho de una manera más formal, se produce en el momento de la puesta a disposición del adquirente del bien o, en el caso de prestaciones de servicios, cuando éstos se presten, ejecuten o efectúen las operaciones gravadas. Y no debemos de confundir la fecha de devengo con la de facturación.

El criterio de caja

El criterio de caja consiste en todo lo contrario. Es decir, se imputan o declaran los ingresos y los gastos en el momento en que se cobran o pagan, independientemente de cuando se generaron.

Es un criterio que puede ser aplicado por personas físicas que no cumplimenten sus obligaciones contables y registrales conforme al Código de Comercio, estando obligadas a mantener el criterio durante tres años y a su notificación en el Impuesto sobre la Renta de las personas físicas.

En el caso de Sociedades, se podrá elegir entre aplicar el criterio de caja o el de devengo en las operaciones a plazo, o con precio aplazado.

No obstante, con la nueva normativa puesta en marcha por el Gobierno para que las empresas cuyo volumen de facturación no supere los dos millones de euros no liquiden el IVA repercutido hasta que éste haya sido cobrado se produce un cambio radical en lo que hasta ahora se venía realizando. No obstante, aquellos que se acojan a este nuevo régimen de liquidación, deberán, así mismo, deducirse el IVA soportado de los gastos cuando lo paguen. Además, la elección del criterio de caja obligará a su mantenimiento por un periodo no inferior a dos años.

Y por último, ni que decir de los problemas que se pueden crear en las operaciones que se realicen entre empresas acogidas a esta nueva modalidad, y las que no, es decir, las que se acojan al criterio de caja para liquidar el IVA, y las que se mantengan en el criterio de devengo.

Morosidad + IVA. ¿Cómo recuperar el IVA de las facturas impagadas?

Etiqueta IVA 3Acabamos de leer una entrevista a Antoni Cañete, Presidente de la Plataforma Multisectorial contra la Morosidad, donde expresara claramente que en España ser moroso resulta simpático y da patente de corso.

Realmente esto es la pura realidad. Está dentro de nuestros genes. Da igual que sean particulares, empresas o Administraciones Públicas: Se paga tarde y mal, y en muchas ocasiones ni se paga. Y aquí no pasa nada y nadie se extraña ni se siente culpable ni se le señala con el dedo. Cómo a mí no me pagan, pues yo hago lo mismo. Y lo mejor es que quien debería dar ejemplo, que son las Administraciones Públicas, son las que retrasan más los pagos.

Los datos son elocuentes, existe un tercio de empresas que han tenido que echar el cierre durante esta crisis por el hecho de ser incapaces de cobrar sus facturas, o lo que es lo mismo, porque se les debía dinero… y en muchos casos el deudor era la Administración. Curioso.

Pero lo peor no es esto. Lo peor es que además de tener que sufrir la morosidad y los posibles fallidos, debemos liquidar a la Administración Tributaria el IVA repercutido que no hemos cobrado. Increíble pero cierto.

¿Qué podemos hacer para recuperar este IVA de las facturas impagadas?

Para poder recuperar el IVA repercutido de una factura impagada deberemos modificar ésta cuando la deuda asociada a esta sea total o parcialmente incobrable.

No obstante, la Ley establece que la recuperación del impuesto no será posible en aquellos casos en los que se considera que la factura será pagada tarde o temprano. Por ejemplo, facturas que gozan de garantía real, que estén garantizadas por otro tipo de mecanismo, o que exista vinculación entre el deudor y el acreedor.

La Ley del IVA, Ley 37/1992 y su Reglamento, establecen mecanismos de recuperación del IVA para facturas pendiente de pago, tanto de empresas privadas como de la Administración Pública, si bien es necesario que concurran ciertas circunstancias.

En primer lugar, es necesario que la factura esté impagada durante seis meses, si la facturación de la empresa a la que se adeuda el servicio tiene una facturación inferior a seis millones de euros, o durante 12 meses, para el resto de las empresas. Si la operación se pactó con pagos a plazos o precio aplazado, el plazo de 6 meses o el del año contará desde el vencimiento del plazo impagado. En estas operaciones a plazos, bastará instar el cobro de uno de los plazos para que el crédito se considere incobrable y la base imponible pueda reducirse en la proporción que corresponda por el plazo o plazos impagados.

Una vez dada esta circunstancia, la empresa puede solicitar la devolución del IVA en el plazo de tres meses posteriores a la finalización del periodo de 6 o 12 meses que establece la Ley.

Para solicitar la devolución, la empresa deberá reclamar al deudor mediante una reclamación vía judicial o mediante un requerimiento notarial. En el caso de deudas de la Administración Pública el requerimiento será sustituido por una certificación expedida por el Ente público deudor en el que conste el reconocimiento e importe de la deuda.

En el plazo de tres meses desde la finalización del periodo del año o de los 6 meses, según el caso, se emitirá la factura rectificativa, que generará un IVA negativo que podrá deducirse en la siguiente liquidación, recuperando así el IVA ingresado en su día y no cobrado.

Emitiremos una factura rectificativa con una base imponible de 0 euros, siendo el importe total de la factura el correspondiente al importe del IVA que recuperamos, reflejándose éste en negativo. De esta manera, la deuda del cliente moroso se mantiene por el principal, siendo el IVA, a partir de este momento, adeudado a la Hacienda Pública.

Para el caso de la base imponible adeudada, el tratamiento es más flexible tanto en el IRPF como en el Impuesto sobre Sociedades, no siendo necesaria la presentación de demanda judicial para optar a la eliminación del ingreso por fallido.

La empresa dispondrá del plazo de un mes, a contar desde la fecha de expedición de la factura rectificativa, para comunicar este hecho a la Administración Tributaria. La comunicación deberá ir acompañada de copia de las facturas rectificativas realizadas y de la acreditación de que se ha instado reclamación judicial o notarial al deudor. Igualmente se ha de remitir la factura rectificativa al cliente.

Modo de actuar cuando el deudor entra en Concurso de acreedores

La Ley 16/2012 modifica el criterio cuando el deudor es una empresa que entra en concurso de acreedores.

Se dispondrá de un plazo de un mes para realizar la solicitud de devolución del IVA, y no los de los tres meses mencionados anteriormente, a contar desde la publicación del concurso. Obviamente, no se recuperará la deuda, pero tampoco se abonará el IVA repercutido en la factura.

El proceso de recuperación es similar al caso anterior, disponiendo de un mes para remitir la factura rectificativa al cliente y a la Agencia Tributaria junto con el auto del concurso.

 

Para concluir, mencionar qué,  con concurso o sin él, si una vez que hemos realizado la recuperación del IVA, se produce el cobro total o parcial de la deuda no se generará factura rectificativa de nuevo, ya que lo que cobramos es la base imponible adeudada, al ser el IVA, tras la emisión de la factura rectificativa, adeudado a la Administración Tributaria. Pero si el cobro total o parcial se produce como consecuencia de un nuevo acuerdo de cobro (documentado) o desistimos de la reclamación judicial, deberá volverse a emitir factura por la parte de IVA recuperada en el plazo de un mes.

Y MUY IMPORTANTE: Hay que cumplir escrupulosamente con los plazos establecidos por la Ley.

Normativa: Ley 37/1992, de 28 de diciembre, del Impuesto sobre el Valor Añadido. Redacción dada por la Ley 16/2012, de 27 de diciembre, por la que se adoptan diversas medidas tributarias dirigidas a la consolidación de las finanzas públicas y al impulso de la actividad económica (BOE del 28 de diciembre).

¿Son deducibles los gastos por comidas, viajes, RR.PP., atenciones a clientes…? ¿Y su IVA?

Señales

Artículo actualizado a 23/06/2015.

Siempre estamos dándole vueltas a estos gastos tan habituales en nuestras empresas y que nos generan tantas dudas a la hora de deducirlos o no. Y la pregunta siempre es la misma:

 ¿Pueden ser considerados como gastos dentro de nuestra empresa las comidas de trabajo, los viajes, los hoteles, las invitaciones o los regalos a clientes y empleados…? ¿Es deducible el IVA que pagamos por ellos?

Unos abogan que todo es deducible. Otros que no, y los más avezados, que según el caso. Entonces, ¿A qué nos atenemos? Veamos el tema paso a paso.

La normativa del Impuesto sobre Sociedades determina que partidas están consideradas como gastos deducibles, así como sus excepciones. En su artículo 14, establece que no serán gasto fiscalmente deducible las liberalidades (aquellas en las que no se acredita relación alguna del gasto con la promoción de la actividad), pero matiza que no se incluyen en ellas los gastos por relaciones públicas con clientes o proveedores, ni los que con arreglo a los usos y costumbres se efectúen con respecto al personal de la empresa, ni los realizados para promocionar, directa o indirectamente, la venta de bienes y prestación de servicios, ni tampoco los que se hallen correlacionados con los ingresos.

La normativa vigente a partir del 1 de enero de 2015, (artículo 15 de la Ley del Impuesto sobre Sociedades, 27/2014, de 27 noviembre) establece ahora que los gastos por atención a clientes o proveedores serán deducibles, no teniendo la consideración de liberalidades, con el límite del 1% del importe neto de la cifra de negocios del periodo impositivo, siendo el exceso considerado como una liberalidad, y por tanto no deducible fiscalmente. La deducibilidad estará sujeta a las condiciones de siempre: estar vinculados a la actividad económica, estar convenientemente justificados y estar registrados contablemente.

En lo que respecta al IVA soportado de estos gastos, la Ley del Impuesto sobre el Valor Añadido  establece que es necesario cumplir una serie de requisitos para que éste sea deducible en la adquisición de bienes y servicios para la actividad.

Los requisitos y condiciones, que con carácter general, debe cumplir un IVA soportado para tener la consideración fiscal de deducible, son los siguientes:

  • Que estén vinculados a la actividad económica desarrollada. Los gastos deben ser necesarios para la obtención de los ingresos.
  • Que se encuentren convenientemente justificados.
  • Y aunque resulte obvio, deberán estar correctamente contabilizados.

El disponer de una factura original completa como documento justificativo es de suma importancia. Debe ser expedida por quien realice la entrega, numerada, fechada, con el lugar de emisión, con todos los datos fiscales, tanto del emisor como del receptor, con la descripción del concepto, la base imponible, el tipo impositivo aplicado, la cuota repercutida y la moneda en que se efectúa. No tendrá validez el ticket o factura simplificada  tan usual en los establecimientos hosteleros. Por tanto, el problema con el que nos vamos a encontrar en la mayoría de los casos es la falta de la justificación documental necesaria, es decir, la falta de factura completa.  Por tanto, si queremos deducirnos el correspondiente IVA soportado de este tipo de gastos, deberemos solicitar una factura completa que contenga los datos descritos.

Con facturas o justificantes que no cumplan con estos requisitos no será posible la deducción del IVA soportado, aunque el gasto tenga consideración de deducible en el Impuesto sobre Sociedades.

Otros dos aspectos a tener en cuentas son que la deducción del IVA debe realizarse antes de los cuatro años de la emisión de la factura o se perderá el derecho, y segundo, que el IVA será deducible en la proporción que el gasto este afecto a la actividad: Si un gasto se imputa al 50% a la actividad, el IVA correspondiente sólo será deducible al 50%.

Dicho esto, la Ley del Impuesto sobre el Valor Añadido  establece que no podrán ser objeto de deducción, en ninguna proporción, las cuotas soportadas como consecuencia de la adquisición de los siguientes bienes y servicios:

  • Joyas, alhajas, piedras preciosas…
  • Los alimentos, las bebidas y el tabaco.
  • Los espectáculos y servicios de carácter recreativo.
  • Los bienes o servicios destinados a atenciones a clientes, asalariados o a terceras personas. No tendrán esta consideración las muestras gratuitas y los objetos publicitarios de escaso valor definidos en el art. 7.2 y 7.4 de esta Ley…
  • Los servicios de desplazamiento o viajes, hostelería y restauración, salvo que el importe de los mismos tuviera la consideración de gasto fiscalmente deducible a efectos del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas o del Impuesto sobre Sociedades.

Con todos estos criterios dictados por la Administración y que no son del todo claros, nos encontramos con el dilema de saber cuándo el IVA soportado adquiere la característica de deducible o no. Vemos al detalle que ocurre con los gastos por atenciones a clientes, comidas de empresa o del personal, desplazamientos o transporte, analizando cada uno de ellos.

Regalos destinados a atenciones a clientes

Deben ser aquellos que resulten gratuitos para el destinatario. La atención será considerada como gasto, pero su IVA soportado no será deducible, salvo que lo regalado fuesen objetos publicitarios de escaso valor, es decir, sin valor comercial y muestren de forma indeleble la publicidad o imagen de nuestra empresa (muestras gratuitas, impresos y objetos publicitarios…).

Obsequios o regalos destinados a atenciones a trabajadores

De igual manera que el caso anterior, serán entregados a título gratuito. El ejemplo más claro es el regalo navideño. Será gasto deducible, pero igualmente el IVA soportado de estas operaciones no será deducible en ninguno de los casos.

Gastos en hostelería y restauración

Son los gastos más habituales en la relación comercial. La norma establece que no serán deducibles las cuotas de IVA por gastos en atención a clientes, aunque, por otro lado, el artículo 96 establece que el IVA soportado en gastos de desplazamientos, viajes, hostelería y restauración es deducible si el gasto lo es en el Impuesto sobre Sociedades. Esto se ve como una contradicción.

Las comidas de trabajo en las que se invita a clientes, reúnen estas dos caras. Para que sean admitidas como gastos deducibles de las cuotas del IVA deben obedecer a relaciones públicas con clientes o proveedores, deben ser utilizadas como medio de promoción de la actividad y deben estar correlacionadas con los ingresos. El gasto en comidas de trabajo es uno de los más controvertidos, por lo que conviene limitarlo a la lógica de la actividad y dejar constancia siempre del motivo y comensales participantes. Además, cuando estos gastos se efectúan en fines de semana su aceptación por parte de la Administración tributaria se traduce en complicada. Y muy importante, solo podrá deducirse el IVA cuando dispongamos de factura completa que cumpla con todos los requisitos mencionados, cosa bastante complicada en este tipo de establecimientos .

Las comidas celebradas por la empresa con clientes o asalariados en periodos vacacionales o navidad, tienen la consideración de gasto deducible en el Impuesto sobre Sociedades, y por tanto, se podrá deducir el IVA soportado, pero siempre que se documente con una factura justificativa completa, no sirviendo los tickets ni facturas simplificadas.

La misma situación se da con las comidas diarias de los trabajadores cuando vengan exigidas por el desarrollo de la actividad económica. Tienen la consideración de gasto deducible para el Impuesto sobre Sociedades, y por tanto, su IVA soportado será deducible, pero siempre cumpliendo el resto de los requisitos legales y reglamentarios: Factura completa y correcta contabilización.

No obstante, no hay que olvidar que la normativa del IRPF establece las cuantías máximas exceptuadas de gravamen en el caso de gastos de manutención cuando se trata de gastos producidos por desplazamientos laborales, a través del régimen de dietas exentas.

Otro caso en el que el gasto se puede considerar fiscalmente deducible es el de las comidas abonadas al personal de una empresa subcontratada que realiza trabajos de nuestra actividad, siempre que se pueda probar que dichos gastos responden a los fines descritos, están debidamente justificados y se encuentran correlacionados con los ingresos. El IVA soportado, de igual manera, será deducible.

Desplazamientos o viajes

Siempre que el gasto de desplazamiento o viaje (avión y  tren, taxis, hoteles…) tenga carácter deducible en el Impuesto sobre Sociedades, cumpliendo el requisito de estar afecto a la actividad,  y acreditando su carácter profesional, la cuota de IVA lo será también, siempre disponiendo de la correspondiente factura acreditativa completa y procediendo a su correcta contabilización. De igual manera que en el caso anterior, este tipo de gastos en fines de semana es de difícil aceptación por la Administración tributaria.

Al igual que los importes abonados en concepto de comidas de los trabajadores de las empresas subcontratadas, los desplazamientos de éstos también serán fiscalmente deducibles, incluido el IVA soportado.

Transporte de los trabajadores a la empresa

Este tipo de gasto es considerado como un beneficio particular a los trabajadores y no a la empresa, por lo que su deducibilidad no es posible. No obstante, existen varias excepciones (Ley del IVA art. 92 y 95):

Podrá ser gasto deducible el transporte de empleados hasta la empresa cuando éste sea de obligado cumplimiento en virtud del Convenio Colectivo  o de otra norma jurídica de aplicación. Deberá tener carácter gratuito, y no podrá existir retención alguna de parte del salario del trabajador por este concepto.

De igual manera, se entenderá que este servicio a los empleados es necesario para la empresa y por tanto, deducible, cuando exista imposibilidad o dificultad para utilizar otro tipo de medios, o bien, cuando la empresa disponga de varios centros de trabajo entre los cuales deban desplazarse los trabajadores para realizar sus tareas. (Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas)

Gastos de vestuario

Sólo tendrán la consideración de gastos para la empresa los efectuado en concepto de vestuario profesional, tales como uniformes, batas o demás ropa con anagrama de la empresa, excluyéndose todos los demás (trajes, camisas, corbatas…).  Este criterio admite cierta flexibilidad para aquellos casos en los que el vestuario se utilice únicamente en la actividad y no lo sea en el uso privado, por ejemplo,  en el caso de los artistas. Al no ser considerado gasto fiscalmente deducible por el Impuesto sobre Sociedades, el IVA soportado tampoco será deducible.

Arrendamientos

Mencionar el caso de aquellos  autónomos que tengan su actividad dada de alta en su domicilio, siendo éste en régimen de alquiler. Únicamente podrán deducirse como gasto la parte proporcional de la base imponible del alquiler correspondiente a la actividad, pero en ningún caso el IVA soportado.

Otros gastos

Existen otro tipo de gastos susceptibles de ser también fiscalmente deducibles, y que también podrán ser objeto de deducción en cuanto al IVA, tales como la compra de libros, la suscripción a revistas profesionales o la adquisición de bienes no amortizables, siempre que tengan relación directa con la actividad.

De la misma manera, existen otros concretos señalados por la normativa del Impuesto sobre Sociedades (art. 14) que no tendrán la consideración de gastos deducibles, tales como las multas  y sanciones, incluidos los recargos por presentación fuera de plazo de declaraciones, los donativos y liberalidades (ya vistas), las pérdidas del juego, los gastos realizados con personas o entidades residentes en paraísos fiscales, o el mismo IVA soportado que resulte deducible en la correspondiente declaración del impuesto.

Finalizar diciendo que la correlación de los ingresos con los gastos, o lo que es lo mismo, la afectación de los gastos a la actividad, debe probarse por cualquiera de los medios generalmente admitidos en derecho, siendo competencia de la Administración Tributaria la valoración de las pruebas aportadas. Si no existiese correlación o ésta no fuera lo suficientemente probada, los gastos no podrían ser considerados fiscalmente deducibles de la actividad económica.

Conclusión, el problema de si podemos o no deducirnos el IVA soportado abonado radica en que justifiquemos el gasto como necesario para nuestra actividad, y además, que esté convenientemente justificado con la correspondiente factura completa.

Ver también: Deducibilidad a partir de 2015 de los gastos satisfechos por atenciones a clientes y proveedores

Los vehículos de empresa y el IVA

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Cada vez que se adquiere un vehículo en nuestra empresa surge la duda de si podremos deducirnos el IVA que hemos abonado, o si por el contrario debemos aplicarlo como mayor importe de la inversión. Está claro que si el vehículo es industrial y es imprescindible para desarrollar nuestra actividad, las dudas desaparecen.

¿Pero… y si el vehículo es un turismo o una motocicleta? ¿Y si le damos además un uso particular, parcial o total?

Veamos cómo está este tema.

Para que el IVA por la compra de un activo pueda ser deducido, el bien adquirido debe estar afecto a la actividad económica que desarrolla la empresa o profesional, no pudiéndose deducir en aquellas adquisiciones que sean utilizadas para fines particulares.

No obstante, la Ley del IVA matiza este principio en lo que respecta a la compra de vehículos que se integran en el patrimonio empresarial, al ser susceptibles de poder ser usados tanto para usos profesionales como particulares.

La Ley establece que los automóviles de turismo y sus remolques, ciclomotores y motocicletas se presumen afectados a la actividad en un 50%, sin necesidad de que exista prueba adicional por parte del empresario, extendiéndose esta regla a las compras o servicios vinculados a estos vehículos, tales como combustible, reparaciones, gastos de peaje…

Para los vehículos utilizados para el transporte de mercancías, de viajeros, servicios de enseñanza de conductores, los utilizados por fabricantes para ensayos o promoción de ventas, los utilizados por comerciales en su actividad profesional y los usados por servicios de vigilancia se presupone que están afectos al 100%.

Resumiendo, si adquirimos un turismo para la empresa, podremos deducirnos el 50% de IVA. Para una deducibilidad mayor del 50%, es entonces cuando el empresario debe justificar y acreditar el grado de utilización en la actividad que desarrolla. Si por el contrario, la Agencia Tributaria puede demostrar que el uso privado que se hace del vehículo es mayor, entonces deberemos deducir el porcentaje reducido.

Esta norma se ha venido aplicando hasta que el Tribunal Superior de Justicia de Valencia, con fecha del 14 de abril de 2010, y basándose en la legislación comunitaria, se cuestiona el sistema y declara que el empresario o profesional podrá deducirse el 100% del IVA soportado independientemente del porcentaje de afectación del vehículo turismo a la actividad empresarial, siempre que ésta sea efectiva.

Pero la realidad es que la Administración Tributaria sigue sin aplicar la legislación comunitaria y el fallo de la Sentencia valenciana,  manteniendo su rechazo a la deducibilidad del 100% del IVA en los vehículos  si no se demuestra plena.

Entendemos que la legislación comunitaria se acabará imponiendo, y la normativa española deberá adaptarse, modificándose entonces el criterio de la Agencia Tributaria. El ahorro fiscal que puede generarse se traduce en verdaderamente importante.

Mientras tanto, si decidimos aplicar la deducción completa de las cuotas del IVA en la adquisición de un vehículo y somos objeto de una inspección tributaria, deberemos apoyar nuestros argumentos en esta jurisprudencia comunitaria… y esperar a que prevalezca el sentido común.

Ley 37/92 del IVA, artículo 95.3.2

Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Valencia, nº 359/2010, del 14 de abril de 2010.

Tipo de gravamen reducido del 20% en el Impuesto sobre Sociedades

Post it verde 01Para los períodos impositivos iniciados dentro de los años 2011, 2012 y 2013, las entidades cuyo importe neto de la cifra de negocios habida en dichos períodos sea inferior a 5 millones de euros y la plantilla media en los mismos sea inferior a 25 empleados, tributarán (salvo excepciones) por la parte de base imponible comprendida entre 0 y 300.000 euros al 20%. Por la parte de base imponible restante, al tipo del 25%.

Estos tipos estarán condicionados a que durante los doce meses siguientes al inicio de cada uno de esos períodos impositivos, la plantilla media de la entidad no sea inferior a la unidad y, además, tampoco sea inferior a la plantilla media de los doce meses anteriores al inicio del período impositivo.

Para el cálculo de la plantilla media de la entidad se tomarán las personas empleadas, en los términos que disponga la legislación laboral. (Ver el artículo de sgl&blog del 31 de enero de 2013)

http://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2004-4456&tn=1&p=20121228#daduodecima

Cómo se calcula la plantilla media de una empresa. ¿Computan los socios trabajadores?

Plantilla media

El cálculo de la plantilla media de una empresa resulta un dato muy relevante de cara a cumplir los requisitos de mantenimiento y creación de empleo estipulados por la legislación fiscal. Además, en las empresas de reducida dimensión, su cumplimiento supone beneficiarse del tipo impositivo reducido del 20% en el Impuesto de Sociedades, vigente para los ejercicios 2012 y 2013.

¿Cómo se calcula?

La Plantilla Media refleja el promedio de trabajadores de alta en la empresa durante un período concreto, normalmente el año fiscal, diferenciando entre trabajadores “Fijos” y  “Eventuales”.

Se calcula dividiendo los días naturales realmente trabajados de cada trabajador, por los días naturales totales del período a calcular. Debe tenerse en cuenta, además, la jornada que realiza cada trabajador en relación con la jornada completa:

Plantilla Media = Nº días trabajados / Total días período

Estos cálculos se realizan trabajador a trabajador, obteniendo al final la suma total de los coeficientes.

¿Se puede incluir a los socios-trabajadores en el cálculo de la plantilla media?

Para calcular la plantilla media de una empresa únicamente podrán tomarse en consideración los trabajadores que hayan sido empleados en los términos previstos en la legislación laboral y que presten sus servicios en régimen de dependencia y por cuenta ajena, es decir, se manifiesten las siguientes notas: voluntariedad, remuneración, ajenidad y dependencia.

Según el Estatuto del trabajador autónomo, no tendrían la consideración de trabajadores por cuenta ajena quienes ejerzan las funciones de dirección y gerencia que conlleva el desempeño del cargo de consejero o administrador, o presten otros servicios para una sociedad mercantil capitalista, a título lucrativo y de forma habitual, personal y directa, cuando posean el control efectivo, directo o indirecto de aquella.

Y según la Ley General de la Seguridad Social, estarán obligatoriamente incluidos en el Régimen Especial de los trabajadores por cuenta propia o autónomos quienes ejerzan las funciones de dirección y gerencia que conlleva el desempeño del cargo de consejero o administrador, o presten otros servicios para una sociedad mercantil capitalista, a título lucrativo y de forma habitual, personal y directa, siempre que posean el control efectivo, directo o indirecto, de aquella.

Se entenderá, en todo caso, que se produce tal circunstancia, cuando las acciones o participaciones del trabajador supongan, al menos, la mitad del capital social. Se presumirá, salvo prueba en contrario, que el trabajador posee el control efectivo de la sociedad cuando concurran algunas de las siguientes circunstancias:

  1. Que, al menos, la mitad del capital de la sociedad para la que o de preste sus servicios esté distribuido entre socios, con los que conviva, y a quienes se encuentre unido por vínculo conyugal parentesco, por consanguinidad, afinidad o adopción, hasta el segundo grado.
  2. Que su participación en el capital social sea igual o superior a la tercera parte del mismo.
  3. Que su participación en el capital social sea igual o superior a la cuarta del mismo, si tiene atribuidas funciones de dirección y gerencia de la sociedad.

Por tanto, dependerá principalmente de si el socio trabajador cumple los requisitos de ajenidad y de dependencia, mencionados anteriormente.

Como ejemplo, puede darse el caso que de qué, en una Sociedad participada al 50% por dos socios, los cuales a su vez son los únicos trabajadores, a efectos fiscales, la plantilla media sea nula.

Problemática de los préstamos de los socios a sus empresas… y de las empresas a sus socios

EURO 4

Este artículo ha sido actualizado en 2017. Ver: https://septimagl.wordpress.com/2017/11/23/prestamos-entre-socios-y-empresa/

Nos encontramos ante una situación muy generalizada actualmente. Las empresas viven situaciones constantes de falta de liquidez, el crédito no es accesible, y la tesorería necesita efectivo para poder afrontar el día de día.

Ante esta situación los socios o propietarios de las empresas optan, ante la falta de acceso al crédito bancario, por prestar fondos a sus empresas, los cuales deben ser recuperados en un futuro. Y todo ello sin aumentar el Capital Social. Por tanto,

¿Qué tratamiento debemos dar a las aportaciones o préstamos que realizan los socios o propietarios a sus propias empresas?

Estas prácticas entre el socio y la empresa son consideradas por la legislación tributaria como operaciones vinculadas, (las operaciones entre una Sociedad y sus socios o accionistas se consideran vinculadas a partir de una participación mínima del socio de un 5%, Art. 16 Ley Impuesto de Sociedades) y deben realizarse cumpliendo una serie de requisitos si no queremos tener problemas fiscales de cara a una posible revisión por parte de la Administración.

Requisitos para su formalización y documentación

Cualquier aportación que se realice desde los socios a la Sociedad (a la inversa sería también necesario) debe formalizarse mediante un contrato entre ambas partes donde se detallen los siguientes datos:

  • Quién realiza el préstamo.
  • Quien lo recibe.
  • Importe del préstamo.
  • Tipo de interés devengado.
  • Plazo, cuotas y forma de devolución.
  • Fecha de formalización y de vencimiento.

Los requisitos de documentación de operaciones vinculadas se recogen en el Art. 20 de la Ley del Impuestos sobre Sociedades, existiendo reglas específicas para las empresas de reducida dimensión y para las personas físicas.

Este documento contractual deberá ser firmado por ambas partes, aunque en muchos casos sea firmado por la misma persona, como socio por una parte, y administrador por la otra, y debe presentarse en la correspondiente Oficina Liquidadora del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados de la Comunidad Autónoma a la que se pertenezca. Estas operaciones están sujetas a este impuesto, aunque sin efecto económico, al estar exento.

Si la cuantía del préstamo entre partes vinculadas supera 3 veces los Fondos Propios de la entidad, se estará sujeto a la llamada regla de subcapitalización (Art. 20 Ley IS), mediante la cual, los intereses devengados que excedan sobre dicha cuantía, tendrán la consideración de dividendos a los socios.

Intereses a aplicar

La Ley del IRPF y la Ley del Impuesto sobre Sociedades  exigen que la operación de préstamo contemple obligatoriamente el devengo de un interés (a valor de mercado),  el cual, debe ser al menos el del interés legal del dinero.

Pero no basta con tomar como referencia el interés legal del dinero. Deberá tomarse un tipo de intereses a precio normal del mercado. El problema está en cómo determinar cuál es el valor de mercado.

En general, la práctica más utilizada es la de realizar un promedio de los tipos aplicables para importes y situaciones similares por las entidades bancarias o clientes preferentes. En su ausencia, existen otras fórmulas de determinación que pueden servir para cumplir con este requisito.

No obstante, puede pactarse entre ambas partes un tipo de interés inferior al valor normal del mercado, o incluso, pactarse un interés al 0%. En este caso, aunque no exista devengo de intereses, deberán liquidarse fiscalmente tal y como si hubiesen existido, afectando esta liquidación a ambas partes, tanto al socio como a la empresa.

Esto es, a efectos fiscales, la parte que presta deberá tributar como un ingreso percibido, por el importe de los intereses “teóricos”, aunque realmente no lo haya hecho, valorados por su valor de mercado, y la parte que recibe el préstamo, como un gasto abonado por la obtención del préstamo, aunque no haya salido de su tesorería.

Los intereses devengados formarán parte de los ingresos de la parte que presta, pudiendo estar sujetos a retención del IRPF o del Impuesto de Sociedades. Por tanto, la prestamista puede estar obligada a practicar la correspondiente retención a cuenta, procediendo a realizar en su momento su liquidación ante la Agencia Tributaria.

¿Y qué pasa si el préstamo no es devuelto y se procede a su condonación?

Puede darse por dos motivos principalmente, primero porque las dificultades de liquidez de la sociedad no mejoren y sea imposible su devolución, o porque el socio decida fortalecer la situación patrimonial de la sociedad y proceda a condonar la deuda.

De cara a la Sociedad, la condonación producirá un aumento de sus Fondos propios, tributando por el importe condonado en el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos jurídicos documentados por el concepto de Operaciones Societarias al tipo tributario del 1%, al tratarse de una aportación de sus socios. De cara al socio prestamista se producirá un aumento del valor de su participación en la Sociedad. No obstante, esta  aportación deberá instrumentarse y ser acordada mediante Junta General de socios.

Como punto final, mencionar que es necesario realizar un análisis completo para cada caso concreto evaluando con detenimiento las posibles repercusiones que se den, tanto a efectos fiscales como en términos contables.

En futuros Posts, veremos la posibilidad de documentar los préstamos como préstamos participativos, lo que podría evitar el devengo de intereses al integrarse en el patrimonio de la entidad.  Pero eso es otro cantar.

¿Y cuándo los socios de una empresa retiran fondos de la empresa para usos distintos a la actividad de la misma?

Pues ocurre lo mismo que en caso anterior pero a la inversa. Al igual que en el caso de préstamos de los socios a la Sociedad, estaríamos ante una operación vinculada, las cuales deben valorarse a precio de mercado. Partiendo de esto, la retirada de efectivo por parte del socio no es más que un préstamo que la Sociedad hace a éste para ser devuelto en un plazo pactado, y como tal préstamo que es, devenga intereses a favor de la Sociedad, los cuales deberán ser abonados por el socio. Los intereses serán computados como ingresos por la Sociedad, y estarán sujetos a la correspondiente retención.

Presentación del modelo 347 en 2013

347

De cara al presente año 2013, la presentación del modelo 347 de declaración anual de operaciones con terceras personas experimenta importantes cambios en la forma de declarar las operaciones, así como en el plazo de su presentación.

Los cambios entran en vigor para la declaración del ejercicio 2012, a presentar en 2013.

Estas modificaciones son:

  1. El volumen de operaciones debe detallarse por trimestres, independientemente de si los importes trimestrales son inferiores a 3.005, 06 euros, (300,51euros en el supuesto de cobros por cuenta de terceros), pero siempre que el cómputo anual si lo supere.
  2. El plazo de presentación de la declaración de las operaciones realizadas durante el año natural anterior, realizada tanto en papel impreso soporte legible o vía telemática, se establece, como fecha límite, para el 28 de febrero, en lugar del 31 de marzo.
  3. Las empresas adscritas al régimen de devolución mensual del IVA que vienen presentando el modelo 340, no tendrán obligación de presentar el modelo 347, a partir de la presentación a realizar en el ejercicio 2013.

http://www.boe.es/boe/dias/2011/12/12/pdfs/BOE-A-2011-19397.pdf

Limitación de pagos en efectivo a 2.500 euros

Hoy, 19 de noviembre, entra en vigor la limitación del pago en efectivo a 2.500 euros entre empresas y profesionales, en aplicación de la ley de medidas de lucha contra el fraude fiscal que entró en vigor el pasado 31 de octubre.

La limitación se eleva a 15.000 euros cuando el pagador sea un particular no residente con el fin de no dañar los desembolsos que realizan el turismo que visita España.

El incumplimiento de estas limitaciones supondrá una infracción administrativa tanto para el pagador como para el receptor, con una sanción del 25% del valor del pago total realizado a pagar entre los dos incumplidores, aunque la AEAT puede dirigirse sólo contra uno de ellos.

Si una operación abonada en efectivo supera los 2.500 euros pero se paga de manera  fraccionada se estará también incumpliendo la limitación.

Con el fin de facilitar la efectividad de esta medida, la norma contempla que el contribuyente que voluntariamente comunique el pago en efectivo a Hacienda antes del transcurso de tres meses será exonerado de la sanción. Para ello, la Agencia Tributaria ha puesto desde mañana un enlace en su página web a disposición de los contribuyentes que deseen realizar este tipo de comunicados, los cuales deberán identificarse convenientemente  por la casilla de la renta correspondiente de su declaración de la Renta, o aportando un número de cuenta bancaria de la que sea titular a 1 de enero del ejercicio fiscal al que se refiera la denuncia. Deberá adjuntar así mismo su NIF.

El Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas ha redactado la siguiente nota de prensa:

http://www.minhap.gob.es/Documentacion/Publico/GabineteMinistro/Notas%20Prensa/2012/SE%20HACIENDA/18-11-2012%20Entra%20en%20vigor%20el%20l%C3%ADmite%20de%20operaciones%20de%202500%20euros.pdf

5 tips para una administración más sólida y fiable

Toda Compañía debe poseer una estructura administrativa, contable, fiscal y financiera sólida y fiable, que gestione óptimamente los recursos de que dispone y que permita y facilite el crecimiento de la actividad.

Resumimos en este artículo algunos aspectos imprescindibles para que su consecución sea real y efectiva.

Los registros contables

La contabilidad debe ser elaborada de forma clara, ordenada y con un buen conocimiento de los hechos que se registran. Con un buen sistema administrativo de recogida y tratamiento de la información, conseguiremos realizar cierres periódicos fiables y reales.

Deben realizarse cierres mensuales, dentro de los 10-15 días posteriores al último día del periodo en cuestión. Esto será posible si el sistema, previamente diseñado e implantado, es adecuado para su consecución.

El cierre mensual debe ser entendido como “definitivo”. De nada sirve realizar un muestreo de la situación contable-financiera de la empresa a una fecha determinada si los datos registrados no son fiables, son insuficientes, no son definitivos, o bien, si posteriormente son modificados. En general, cualquier variación, bien por error, por omisión o por cualquier otro motivo debe realizarse en periodos posteriores. Con ello conseguiremos datos definitivos a una fecha concreta.

Para que un cierre contable sea aún más completo debe acompañarse de registros analíticos que amplíen la información. Por ejemplo, cuadros comparativos por periodos mensuales y anuales, gráficos, datos porcentuales, facturación, ratios, tesorería…

Con esta situación la dirección de la Compañía dispondrá, en tiempo y forma, de la información económica y financiera necesaria para que la gestión del negocio sea más efectiva.

Control de tesorería

Debe realizarse un control diario de la tesorería, con conciliaciones bancarias también diarias, lo que permitirá obtener una visión actualizada y real de la situación.

Se deben elaborar cuadros de financiación que analicen los recursos financieros obtenidos y su utilización en el ejercicio. Éstos valorarán además, la capacidad de la Empresa para generar liquidez, las fechas en que ésta se produce y la solvencia de la misma.

La gestión de cobros y pagos no puede entenderse como una actividad aislada, sino que debe englobarse dentro de un plan estratégico de la tesorería. Es imprescindible determinar los flujos de tesorería, tanto de entrada como de salida, así como las condiciones acordadas con clientes, deudores, proveedores y acreedores.

Con un sistema claro y efectivo que realice el seguimiento de los créditos otorgados a clientes, podrá detectarse inmediatamente cualquier situación anómala o fallida, controlando los desfases que puedan producirse y anticipándonos cuando ocurran.

Análisis de los datos económicos

La contabilidad será superflua si una vez que se dispone de todos los datos no se realiza un análisis adecuado, tanto a nivel de balances de situación como a nivel de resultados.

“La contabilidad no debe suponer un mero trámite que se limite a cumplir los requisitos legales. Debe servir como fuente de datos para la Organización y su Dirección, debiendo ser el punto de partida ante la toma de cualquier decisión”.

Reporte de información a la dirección

El reporte de información debe ser constante, continuado y ordenado, evitando la acumulación de información que pueda provocar una saturación de datos. La información debe ser clara, concisa, y en la medida de lo posible, esquemática. Se pretende que con una lectura rápida se asuma la realidad del momento y la Dirección pueda adoptar las decisiones necesarias en base a los datos recibidos:

– Tesorería: Reportes semanales.
– Contabilidad y Estados financieros: Reportes mensuales, trimestrales y anuales.
– Informes adicionales para cuestiones que merezcan una profundización aparte.

Control de la fiscalidad

Es necesario auditar la situación fiscal real de la Compañía en lo que se refiere al cumplimiento y correcta elaboración de las obligaciones tributarias. De igual manera se actuará con las obligaciones registrales: Cuentas Anuales, Memorias, Certificaciones, Informes de Gestión…

El Impuesto sobre Sociedades debe planificarse a lo largo de todo el ejercicio, controlándolo y calculándolo en cada cierre mensual. De esta manera, la toma de decisiones se encauzada a la obtención de un resultado fiscal final acorde con los objetivos y previsiones marcadas.

Presentación en YouTube: http://www.youtube.com/watch?v=5v-gM7OhgsQ

Modificaciones introducidas en el tipo impositivo del IVA

Con fecha del pasado 14 de julio, el Ejecutivo español ha publicado las medidas introducidas para paliar la grave situación económica que atraviesa nuestro país. La novedad principal para una Pyme se encuentra en el Impuesto sobre el Valor Añadido. Los principales cambios son:

  1. Tipos impositivos general y reducido: Elevación del tipo impositivo general y reducido, que pasan del 18 y 8% al 21 y 10%, respectivamente.
  2. Régimen especial de recargo de equivalencia: Pasan del 4 y 1% al 5,2 y 1,4%, en ese orden.
  3. Compensaciones del régimen especial de la agricultura, ganadería y pesca: Pasan del 10 y 8,5% al 12 y 10,5%, respectivamente.

Productos y servicios que cambian su tipo impositivo: Los Productos y servicios que tributaban al 8% y que pasan al tipo general del 21% son: Flores y plantas ornamentales, Servicios mixtos de hostelería, Entrada a teatros, circos y demás espectáculos, Servicios prestados por artistas personas físicas, Servicios funerarios, de peluquería y de televisión digital, Adquisición de obras de arte.

Suben así mismo de tipo impositivo todas las entregas de viviendas y los arrendamientos de vivienda con opción de compra, que tributaban al tipo súper reducido del 4% pasando a tributar al reducido del 10%. Las obras de renovación y reparación de vivienda que, como medida temporal prevista hasta el 31 de diciembre venían disfrutando de una tributación al tipo reducido del 8% desde abril de 2010, tributarán hasta final de 2013 al nuevo tipo reducido del 10%. Quedarán al tipo reducido el turismo, el transporte y los bienes incluidos en la cesta de la compra.

La entrada en vigor de todas las modificaciones introducidas será el 1 de septiembre de 2012.

Regularización fiscal extraordinaria

La regularización fiscal extraordinaria o Amnistía fiscal, es una medida aprobada por el Gobierno mediante la Disposición adicional primera del RDL 12/2012, de 30 de marzo, por el que se introducen diversas medidas tributarias y administrativas dirigidas a la reducción del déficit público (B.O.E. del 31).

La medida permitirá aflorar dinero negro a un coste muy bajo, el 10% del importe o valor de los bienes o derechos que afloren, sin aplicarse sanciones, intereses ni recargos. Permitirá, entre otros, regularizar dinero en efectivo para que afloren billetes de 500 que son guardados fuera de las entidades financieras y que en la mayoría de los casos provienen de una economía sumergida. Dos condiciones esenciales: Que dicho dinero se haya generado antes del 31 de diciembre del año 2010, y que se deposite en una cuenta corriente de un banco español, europeo o de un estado integrante del Espacio Económico Europeo, siempre que no se trate de un paraíso fiscal o un territorio de nula tributación.

El modelo de declaración que se pretende aprobar y que habrá que utilizar será el modelo 750, con el que se podrá regularizar: efectivo, inmuebles, depósitos, pagarés, acciones y cualquier clase de bienes y derechos.

El plazo de presentación finalizará el 30 de noviembre y deberá realizarse de forma obligatoria por Internet, mediante el uso de un certificado digital admitido por la AEAT, aunque habrá que esperar a la publicación en el BOE de la orden ministerial que, seguro, variará algo respecto al texto actual.