Categoría: Control

¿Qué es el Ebitda?

EbitdaEl EBITDA, (Earnings Before Interest, Taxes, Depreciation, and Amortization), es uno de los indicadores financieros más utilizados para analizar la situación de una empresa a pesar de que es un dato que no aparece en la Cuenta de Resultados de una empresa.

¿Y por qué se utiliza tanto? Porque determina la capacidad que tiene una empresa para generar beneficios teniendo en cuenta únicamente su actividad productiva. Por este motivo no se tiene en cuenta los intereses de la deuda, los impuestos, las depreciaciones y las amortizaciones de los bienes.

Calcula las ganancias que tiene una empresa antes de que sean descontados los intereses de la deuda, los impuestos, y la depreciación y la amortización.

Para entender bien el significado del EBITDA hay que comprender e identificar primeramente los componentes que forman los estados financieros de una empresa:

Balance de Situación

Muestra todo lo que posee una empresa (activos) y de qué manera se financian esos activos. Muestra, por tanto, una “foto instantánea” de la empresa, proporcionando la información necesaria sobre su situación financiera en una fecha concreta.

Dicho de otra manera, muestra los bienes y derechos que tiene la empresa (llamados Activos), y por otro lado, muestra las obligaciones que tiene con sus prestamistas y acreedores (Pasivos o Deuda), y el capital social en manos de los accionistas (capital contable, fondos propios o patrimonio neto).

Activos totales = Total del Pasivo + Total Capital Social.

Cuenta de Resultados

También llamada Cuenta de Pérdidas y Ganancias. Su misión es identificar los beneficios o pérdidas generados por la empresa. A diferencia del balance de situación, que reflejaba la situación de la empresa en un momento determinado, y recogiendo todo lo acontecido a lo largo de su vida, la Cuenta de Resultados identifica el beneficio o pérdida generados por una empresa durante un período de tiempo concreto, y delimitado por un inicio y un fin. Por ejemplo, un año o ejercicio. Sólo refleja lo acontecido en ese periodo concreto, sin tener en cuenta hechos anteriores.

Se compone de los ingresos obtenidos por las operaciones de la empresa y los gastos en los que se ha incurrido para generar esos ingresos. La diferencia entre ambos marca el beneficio o pérdida de la empresa.

Ingresos – Gastos = Ganancia o Pérdida

Los gastos pueden dividirse en dos categorías básicas, los gastos operativos o de explotación (costes necesarios para el proceso de ventas, los gastos generales y administrativos y los costes por depreciación) y los costes de financiación (los intereses pagados por los préstamos recibidos).

En base a esta distinción de los gastos se pueden obtener diferentes medidas de ganancia o pérdida, según se resten a los ingresos unas u otras categorías de los gastos. Y una de estas diferentes formas de calcular el beneficio o pérdida es el EBITDA.

Ebitda

Una vez asimilados lo expuesto podemos determinar la importancia de conocer este indicador respecto al beneficio contable neto, ya que lo que se pretende es ofrecer una visión más realista de lo que verdaderamente genera una empresa en sí, en un periodo determinado.

El EBITDA es el indicador que marca el resultado operativo de la empresa y la capacidad de sus gestores de generar ingresos y controlar los gastos. Y como ya se ha mencionado anteriormente, representa el resultado de la empresa antes de que sean deducidos los intereses de la deuda, la depreciación y la amortización de los bienes, y los impuestos.

Ebitda = Beneficios después de Impuestos + Amortizaciones y depreciaciones + Intereses + Impuestos

¿Y por qué no se tiene en cuenta estos gastos?:

Porque lo que se pretende es saber si una empresa es realmente rentable o no eliminando “distorsiones” y así conocer si el beneficio obtenido por su actividad es de verdad.

Sirve así mismo, para lograr una comparación más homogénea entre distintas empresas analizadas mediante este índice en lo que se refiere a la actividad de explotación. Y esto se hace depurando el efecto de los distintos sistemas impositivos y de depreciación y amortización contable, así como el apalancamiento financiero entre empresas.

Se considera que los intereses que paga una empresa dependen de su nivel de endeudamiento y de los tipos de interés vigentes. El EBITDA no tiene en cuenta el endeudamiento de la empresa, y por tanto, discrimina en su cálculo los costes de la financiación, ya que lo que se pretende medir es la capacidad productiva de la empresa con independencia de cómo se encuentra financiada.

En el caso de la depreciación y de la amortización se discrimina porque no son gastos en los que se incurren por decisiones operativas, dependen del valor contable de las inversiones realizadas y de los criterios de amortización aplicados. Además no son flujos de efectivo, es decir, son gastos no monetarios que no influyen en la Tesorería.

Y por último, los impuestos dependen del resultado obtenido por la empresa, dependen en parte de los intereses y de las amortizaciones y, por supuesto, de la normativa vigente en cada momento, con lo cual, varían en función de criterios ajenos al negocio.

Como punto final, mencionar que aunque el cálculo del EBITDA nos aporta información adicional a la contenida en los Estados financieros, hay que tener cuidado con las conclusiones obtenidas.

Un EBITDA elevado puede no ser necesariamente sinónimo de una buena gestión empresarial. Al no considerarse el endeudamiento de la empresa dentro de su cálculo, es posible que una cifra inicialmente entendida como buena, pueda convertirse en algo distinto como consecuencia de un elevado grado de apalancamiento, lo que hace que la capacidad real de obtener beneficios puede verse reducida de forma considerable.

Por ese motivo, es necesario considerar otros aspectos o índices de forma simultánea en el análisis de una empresa. Se hace entonces necesario y por tanto, debe ser habitual, el comparar el EBITDA obtenido con otros parámetros de la empresa, tales como la inversión realizada, las ventas efectuadas o el endeudamiento contraído en un período de tiempo determinado.

¿Nómina o factura para los autónomos societarios?

Nómina o factura

Con la Reforma Fiscal y la nueva Ley del IRPF, a partir del 1 de enero de 2015, las retribuciones recibidas en concepto de prestación de servicios profesionales por autónomos que participen en una sociedad serán consideradas como rendimientos de actividades económicas.

Los autónomos societarios que desempeñen una actividad profesional remunerada para su sociedad deberán cobrar por factura y no por nómina, siempre y cuando su cotización se efectúe en el régimen de autónomos o en una mutualidad que actúe como alternativa.

Para que los socios trabajadores se vean en la obligación de emitir factura por los servicios prestados en vez de percibir un salario, deben concurrir las siguientes circunstancias:

  1. Que los rendimientos provengan de una entidad de la que sea socio con independencia de si es administrador o no.
  2. Que deriven de la realización de actividades profesionales. Esto es, que realice actividades calificadas como profesionales por la Agencia Tributaria (Son las actividades incluidas en la (Sec. 2ª tarifas IAE).
  3. Que el perceptor esté incluido en el régimen especial de autónomos de la Seguridad Social, o en una mutualidad de previsión social que actúe como alternativa. El alta será obligatoria en base al porcentaje de propiedad en la sociedad, y a la determinación se tiene o no el control de efectivo de la Sociedad (labores de administrador, dirección o gerencia).

Consecuencias

Los socios autónomos trabajadores deberán cumplir con los requisitos que suponen ser un empresario individual.

  • Renta: Ya no tributarán como rendimientos del trabajo sino como actividades económicas, aunque esto le permitirá deducir más gastos.
  • El socio-trabajador deberá emitir una factura a su empresa por tales actividades, repercutiendo el IVA correspondiente, deberá darse de alta en el Censo de empresarios e IAE, deberá llevar libros registro de facturas, presentar liquidaciones trimestrales y anuales de IVA e IRPF, etc. Podrá deducirse, por otro lado, los gastos necesarios para el ejercicio de su actividad.

El IVA que repercuta el socio será deducible para la sociedad. A nivel de renta, el socio trabajador dejará de tributar como rendimientos del trabajo para pasar a hacerlo por actividades económicas con la posibilidad de deducción de más gastos.

Importante

Esta norma sólo es aplicable a PROFESIONALES. Para las actividades empresariales se sigue como hasta ahora, con la nómina del socio trabajador en la sociedad, y si percibe ingresos como administrador en base a los estatutos de la Sociedad, será necesaria una nómina aparte con la correspondiente retención, 37% para 2015 y 35% para 2016, de consejeros y administradores.

Para determinar el concepto de actividad profesional, deberá acudirse al epígrafe del IAE en el que se esté dado de alta. Si se está en una actividad profesional y se cobra por a la sociedad por estos servicios como profesional se deberá emitir factura. Actividades del IAE:

https://www2.agenciatributaria.gob.es/ADUA/internet/es/aeat/dit/adu/adws/certificados/Tabla_de_epigrafes_IAE.pdf

Sobre el IVA a facturar

Sobre el tema de que la factura lleve IVA o no, el TJUE, existe un caso, el caso Van Der Steen, donde se concluye que el socio no es sujeto pasivo del IVA, y que por tanto el socio no debe facturar con IVA a su empresa. Si se sigue este criterio, no habría que darse de alta con el 036 ni realizar las facturas con IVA a la sociedad. No obstante, el aplicar este criterio sin que haya una postura clara y definida de la AEAT puede ser optar por una posición de conflicto con la Administración tributaria.

Por tanto, mientras no exista una aclaración clara y concisa de la AEAT, es de sentido común efectuar el alta en el IAE y aplicar el IVA correspondiente en estas facturas.

Tipos de retenciones e ingresos a cuenta del IRPF para 2015

Tipos de retenciones IRPF 2015

Inflación: ¿Buena o mala?

Inlflacción OK 02

La inflación es la medida obtenida a través del IPC que recoge la variación porcentual de precios de la “cesta de la compra” respecto al mismo periodo del año anterior.

La deflación es el término que se utiliza para describir la caída constante y generalizada de los precios y de las expectativas de que sigan bajando en el futuro.

Entonces… ¿Es bueno que los precios bajen? O por el contrario, ¿Deben subir?…

A primera vista, para un particular o trabajador, que los precios bajen es una buena noticia. Cómo no. Para las empresas, que son las que venden, aunque también consumen, ya es otro cantar. Y para la economía en general, la respuesta se complica mucho más, porque la bajada de precios puede ser un muy mal dato.

Veamos.

Consumidores

Cuando los salarios no crecen, el hecho de una inflación baja o negativa es una buena noticias. Los trabajadores no pierden poder adquisitivo o incluso lo ganan, y todo ello sin un incremento de sus salarios.

En los últimos años, los ingresos de los trabajadores que dependen de salarios o pensiones han visto caer su poder adquisitivo. Principalmente por el impacto del paro, pero también porque estos salarios y pensiones apenas han crecido o incluso han disminuido. Esta situación se ve agravada cuando, a la vez que la renta disponible baja, los precios aumentan. Y además, suben los impuestos, y por último, hay que hacer frente a las deudas generadas con anterioridad.

Por tanto, una inflación baja limita la pérdida de poder adquisitivo. Y si los precios bajan, se puede dar la circunstancia de que se pueda consumir más aunque los ingresos estén congelados.

Empresas

En las Empresas, que con una demanda débil deben bajar sus precios para generar ventas, la baja inflación puede ser asumida si se compensa la reducción de los márgenes de venta, al tener que bajar precios, con un aumento de esas ventas. También consiguiendo rebajar los costes de producción. Si no se consigue esto, el dato de una inflación baja no gusta a las empresas.

La realidad es que las empresas se ven forzadas a bajar sus precios debido a que la caída del consumo por la disminución o falta de poder adquisitivo de los consumidores. La bajada de estos precios en las empresas provoca la búsqueda de una reducción de los costes (pagan menos a sus proveedores) y además, suele ir acompañada de reducción de contrataciones y salarios, por no decir despidos, y esto supone menos ingresos para las familias. Este escenario nos lleva a entrar en una espiral deflacionista que lo único que hace es agravar el problema. Es decir, vueltas y más vueltas sin salir del agujero. Pero no todo es malo, en esta situación las empresas ganan competitividad y pueden abrirse a mercados hasta ahora cerrados.

En definitiva, para vender más, debe haber más consumo, y para que haya más consumo debe haber consumidores que consuman. Parece un trabalenguas, pero es la verdadera realidad.

Por contra a todo lo dicho, el crecimiento económico y un mayor empuje del consumo supondrán una subida en los precios, y por tanto, un incremento de la inflación. Controlar este incremento y convertirlo en moderado es un objetivo imprescindible.

Economía en general

Una bajada continuada y constante de precios no es positiva, ya que se entraría en deflación y el consumo e inversiones se hundirían a la espera de unos precios más favorables. Es muy importante determinar si la bajada de precios es puntual o constante.

Si es puntual puede llegar a ser positivo tal y como ya hemos visto en parte: Consumir es más barato, lo cual viene muy bien ya que los sueldos han bajado. Y segundo, porque el diferencial país con otros mercados será más favorable siendo más competitivos a nivel de precios.

Para evitar riesgos deflacionistas, lo correcto es tener una inflación positiva pero baja, y siempre por debajo de la media de otros países más potentes. Esto genera competitividad.

Un buen ejemplo para explicar la inflación lo leímos en el blog “Econonius”: “Podríamos comparar la inflación con el colesterol. Los médicos nos avisan de los peligros del exceso de colesterol, pero también nos recuerdan que es necesario tener un cierto nivel de colesterol para nuestra salud cardíaca”.

Entre otras, las virtudes que tiene la inflación para la economía, son por ejemplo, que genera crecimiento por el aumento del consumo. Contribuye a reducir el endeudamiento privado y público, reduciendo el valor de los compromisos financieros en relación con la renta generada. Y por último, resulta muy beneficiosa para las arcas públicas al incrementarse las bases imponibles.

Pero hay que tener cuidado: Obsesionarse por conseguir inflación sin discriminar qué la origina puede llevar a situaciones aún más perjudiciales y peligrosas. En concreto, la estanflación, es decir, el estancamiento económico con inflación.

Las empresas necesitan que sus asesores conozcan perfectamente sus negocios

 

Cubos 260614

¿Sabemos cuántas empresas tienen contratados de manera externa a asesorías o consultorías qué, aunque llevan mucho tiempo trabajando juntos, no tienen ni idea del negocio que desarrollan ni conocen las peculiaridades de la empresa que tienen como cliente? La respuesta es, desgraciadamente… ¡muchas!

Hablando en plata, no tienen ni idea de lo que hacen sus clientes, y en general, no se detienen a conocer en profundidad el negocio de sus empresas. Les asesoran, administran sus estados contables y financieros, gestionan la fiscalidad de la empresa, les dicen siempre que no pasa nada ante cualquier problema y que no deben preocuparse. Y lo mejor de todo, les dan lecciones sobre el estado de la empresa y lo que deben hacer basándose en informes y balances que son totalmente erróneos e irreales.

Todo ello por realizar contabilidades con la única misión de cumplir el requisito legal que obliga a su llevanza, contabilidades que contiene errores y omisiones, que no reflejan la situación real de la empresa, y qué, en muchos casos, se realizan bajo criterios conceptuales y normativos muy básicos y/o erróneos que provocan, siempre y cuando son detectados, repercusiones altamente peligrosas.

Está claro, que no siempre es así, y que existen asesores externos que realizan su trabajo de manera ejemplar, pero tenemos que reconocer que esta situación que comentamos es la que viven muchas empresas actualmente.

Los Consultores y Asesores de empresas deben conocer en profundidad el negocio de sus clientes para entender mejor como administrar sus estados contables y financieros y cómo repercute su trabajo en el impacto económico de estas empresas. Cuanto más se profundiza en el conocimiento de las actividades de la otra parte, mejores resultados se obtienen. Por el contrario, como ya hemos comentado, una gestión externa aislada de la propia actividad del negocio provoca grandes deficiencias y errores constantes en la información necesaria para realizar la correcta gestión de cada negocio.

Las firmas de asesoría deben trabajar pensando en sus empresas clientes, de manera real, con fiabilidad, con lealtad, y siendo siempre un elemento de consulta, de apoyo y motivador.

Deben formar parte de la estructura de la empresa y de su equipo humano, aunque de manera externa. Está claro que no participan en el día a día de la empresa tanto como si fueran internos, pero deben actuar y trabajar como si realmente lo estuvieran. La disponibilidad es, en este punto, un tema esencial. Y esto último es algo qué, desgraciadamente, las empresas echan en falta constantemente.

Por otro lado, es imprescindible crear un buen método de trabajo, unos buenos y fluidos canales de comunicación y que exista un verdadero entendimiento profesional entre la empresa y su Asesor/Consultor, aunque sabemos qué en muchas ocasiones no resulte fácil. La relación debe basarse siempre en la confianza mutua.

Sin confianza, es imposible que las cosas salgan bien.

Coaching, Coach y Coachee

Coach 01

Coaching es la disciplina de asistir a las personas, a través de la conversación, para que se movilicen de manera exitosa para alcanzar los objetivos deseados superando las limitaciones y potenciando las fortalezas. Consiste en ayudarlas a aprender en lugar de enseñarlas.

En la relación entre Coach y Coachee –entrenador y entrenado- el Coachee no debe esperar encontrar en el Coach a un gran amigo o al mejor consejero. Aun así, debe establecerse entre ambos un verdadero marco de confianza.

El Coaching busca sacar lo mejor de cada uno de nosotros, acompañando a cada persona en su desarrollo. Es un proceso encaminado a que el Coachee –el profesional– descubra por sí mismo cuáles son sus fortalezas y sus carencias y diseñe su futuro en consecuencia. Sirve para que cada uno se descubra a sí mismo, y sea el responsable de su propio destino.

La función del Coach es plantear desafíos y servir de guía para que el Coachee descubra sus propias cualidades y su verdadero potencial, y cumpla con los objetivos y las acciones que él mismo se ha marcado. Es un camino duro que debe recorrerse por sí solo.

La clave del éxito está en que el profesional debe enfrentarse a sus propios retos y desarrollar las habilidades necesarias para asumir los distintos desafíos en los que puede o quiere verse inmerso.

Pero la tendencia es pensar que un proceso de Coaching es algo mágico que va a solucionar los problemas a los que nos enfrentamos sin esfuerzo ni compromiso alguno. Y no hay nada más alejado de la realidad. El Coaching requiere grandes dosis de compromiso y puede convertirse a veces en una experiencia poco agradable. Aun así, es uno de los métodos de desarrollo más poderosos.

El Coach no está para realizar sugerencias y nunca toma partido. Si lo que realmente se busca es consejo y ayuda a los problemas profesionales para alcanzar una salida, el Coaching no es el camino. En estos casos, la opción más acertada es recurrir a la Consultoría, a un mentor o asesor, o incluso, a un amigo, pero nunca a un Coach. A diferencia de los Coachs, éstos forman y enseñan al profesional durante el periodo de tiempo necesario para conseguir convertirlo en el perfil deseado.

¿Por qué es necesario acometer procesos de reorganización?

Lego Organización WP

“Siempre lo hemos hecho así’, “Si se hace así, será por algo”

Estas frases nos deben sonar bastante, pero… ¿Realmente, lo estamos haciendo bien? ¿Es lo que realmente necesitamos? ¿No nos estaremos equivocando?

Es muy habitual encontrarnos con organizaciones qué, disponiendo de un buen producto y un buen equipo, no disponen de una estructura empresarial sólida que lo sustente y que les permita mantenerse o crecer. No son fuertes internamente debido a una mala organización, procesos erróneos o poco definidos, poca unión entre sus áreas, recursos infrautilizados que disminuyen la eficiencia del negocio, controles de gestión deficientes, falta de información para la toma de decisiones, nula planificación, falta de estrategia empresarial…

Necesitan, entonces, optimizarse y fortalecer su modelo de negocio: La empresa se encuentre por debajo de su potencial al poseer una estructura organizativa que no se adaptada a la realidad del negocio y a las necesidades de los clientes y del mercado.

En otras ocasiones, el día a día nos gana la batalla y acabamos siendo arrastrados por la organización, cuando debe ser al revés: Nosotros somos los conductores y por tanto, debemos controlar nuestra organización antes de que ella nos controles a nosotros.

O cuando la empresa se encuentra inmersa en situaciones de crisis o momentos difíciles, cuando no se están alcanzando las expectativas previstas, cuando no se cumplen los planes de negocio, cuando disminuyen nuestras ventas, cuando aparecen desequilibrios financieros y de tesorería difíciles de sobrellevar…

En todos estos casos, debemos detenernos, analizar la situación, y si es necesario, pedir ayuda para cambiar la situación y mejorar el funcionamiento de nuestra empresa.

Es el momento de actuar: Cuando una empresa necesita someterse a un profundo proceso de reorganización interna hay que plantarse, tomar decisiones y actuar sobre todo aquello susceptible de realizar acciones de mejora o corrección y optimizar su funcionamiento. De esta manera, se pone en marcha el proceso de cambio.

La consultoría de organización y estratégica se ocupa de prestar esta ayuda y servir de apoyo a las empresas para que éstas alcancen una estructura empresarial sólida y fiable que asiente su futuro y le permita competir en los mercados mediante la diferenciación de su competencia. La consultoría de organización ayuda a construir organizaciones más fuertes y capaces de cumplir con sus objetivos a través del cambio de su modelo de negocio.

Comentábamos en nuestro artículo  “Sobre la consultoría… ¿Qué es la consultoría?” del pasado 10 de diciembre, que son servicios al que las empresas recurren cuando necesitan ayuda para encontrar soluciones a situaciones o problemas que no saben o no pueden afrontar por sí mismas, o cuando buscan nuevas oportunidades de futuro que les permita crecer y alcanzar  objetivos estratégicos. Ayudan a las empresas a identificar y definir los problemas que les afectan, a analizar las causas que los han provocado y a acometer las acciones necesarias para su solución. Son servicios que se contratan para mejorar  los sistemas y métodos establecidos, para planificar y gestionar los cambios en la organización y para perfeccionar o asesorar a los integrantes de la empresa. Aportan, soporte y apoyo a planes de crecimiento, de organización o de mejora de resultados.

La consultoría de organización centra su intervención en la optimización de la gestión empresarial en todos sus procesos y áreas: financiero, contable, administrativo, comercial, producción y recursos humanos, diseñando y aplicando estrategias empresariales en base a las necesidades reales de la empresa.

El trabajo de reorganización debe realizarse de manera diferenciada, personal y conjuntamente con el cliente, es decir, con la colaboración y participación de todos los integrantes de la empresa, porqué los cambios deben producirse desde dentro para qué, una vez instaurados, permanezcan estables de cara al futuro.

Las actuaciones consisten en la localización, evaluación, desarrollo e implantación de soluciones  para corregir y mejorar los procesos organizativos y de dirección existentes, redefiniendo el modelo organizativo y operativo, implantando sistemas de gestión eficientes y diseñando y aplicando mecanismos de seguimiento y control del negocio.

Partiendo de un análisis certero de la realidad y de lo que se pretende que ocurra en el futuro, es fundamental el trazar un plan estratégico claramente definido y establecer modelos de gestión adecuados que pongan en práctica las líneas estratégicas marcadas. Esquemáticamente, organizar implica:

  • El Estudio y análisis de la situación de la empresa.
  • Alcanzar conclusiones, detectar deficiencias y proponer mejoras.
  • Definir los objetivos a corto y largo plazo, y definición de la estrategia y políticas de cambio.
  • Implantación y puesta en marcha de los planes de actuación.
  • Asesoramiento continúo.
  • Seguimiento y corrección de desviaciones.
  • Finalización del proyecto de organización.

Además, es imprescindible elaborar un buen sistema de información que facilite a la dirección y a la empresa la toma de decisiones en base a datos reales y en tiempo real, evitando así que la empresa se gestione “a ciegas” o con información o datos obsoletos. Es de vital importancia que los estados contables y financieros de la organización sean analizados adecuadamente. La contabilidad no debe suponer un mero trámite para cumplir con los requisitos legales. Debe servir como fuente de información para la empresa y para su dirección, y debe ser el punto de partida ante la toma de cualquier decisión.

Por otro lado, hay que establecer mecanismos de seguimiento y control periódico del negocio. El éxito de todo proceso de organización pasa por realizar un continuo seguimiento, control y mejora de sus procesos. En definitiva, por mantener vivo el cambio.

El objetivo es también mejorar la eficiencia de la Dirección de la empresa en la toma de sus decisiones, tanto de gestión como estratégicas.

Un plan de transformación o reorganización puede contemplar, entre otras, las siguientes actuaciones:

  • Redefinición estratégica del negocio.
  • Diseño del plan de actuación.
  • Asignación de recursos.
  • Impulso de las ventas.
  • Productos y política de precios. Competencia y mercado.
  • Optimización de recursos productivos y medios.
  • Mejoras en los procesos productivos y logísticos.
  • Procesos comerciales, financieros y administrativos.
  • Mejora de la eficiencia de la Dirección de la empresa en la planificación y toma de decisiones.
  • Mejora de los canales de comunicación.
  • Optimización de compras.
  • Análisis y reducción de Costes.
  • Gestión de la rentabilidad (Productos, clientes, líneas de negocio …)
  • Análisis del equipo humano. Dimensión, perfiles, productividad, formación.
  • Revisión y adecuación de la situación financiera y económica.
  • Controles de gestión.

Y todo esto, debe llevarse a cabo entre cliente y consultor, porqué una buena actuación de organización no puede limitarse  a definir, asesorar y teorizar. La consultoría debe convertirse en parte activa del proceso de cambio, debe participar plenamente en su implantación, participando y trabajando con cada uno de los integrantes de la empresa, consiguiendo así la plena integración.

SGL Consultores realiza consultoría de organización y estratégica y asesoramiento a empresas siguiendo estos criterios y basándose en una relación de entera transparencia y confianza con sus clientes. No podía ser de otra manera.

Sobre la consultoría… ¿Qué es la consultoría?

Lego Consultoría

Se ha definido el concepto de Consultoría  como aquel “servicio  prestado por una persona o personas independientes y calificadas, para la identificación e investigación de problemas relacionados con políticas, organización, procedimientos y métodos; recomendación de medidas  apropiadas y prestación de asistencia en la aplicación de dichas recomendaciones” (Instituto de consultores del Reino Unido).

Dicho de una manera más sencilla: Es un servicio al que las empresas recurren cuando necesitan ayuda para encontrar soluciones a situaciones o problemas que no saben o no pueden afrontar por sí mismas. De igual manera, cuando buscan nuevas oportunidades o proyectos de futuro que les permita crecer o alcanzar  objetivos estratégicos. Es, en definitiva, un servicio de apoyo y ayuda  para las empresas.

Los servicios de consultoría ayudan a las empresas a identificar y definir los problemas que les afectan, a analizar las causas que los han provocado y a acometer las acciones necesarias para su solución. Son servicios que se contratan para mejorar  los sistemas y métodos establecidos, para planificar y gestionar los cambios en la organización y para perfeccionar o asesorar a los integrantes de la empresa. Aportan, así mismo, soporte y apoyo a planes de crecimiento, de organización o de mejora de resultados.  Y todo ello, con una visión y un ángulo diferente a los que internamente se aplicaban en la empresa.

El proceso de consultoría debe ser realizado siempre de manera conjunta entre los consultores y la propia empresa, entendiendo como empresa a todos sus integrantes. El consultor (asesor, coach, o como queramos llamarlo) debe trabajar codo a codo con el cliente con una total transparencia y confianza, prestándole una atención muy personalizada y ofreciendo siempre un valor añadido. Se debe conseguir el equilibrio perfecto entre lo que la empresa necesita y quiere, y lo que el consultor le puede aportar para alcanzar los cambios deseados. Y siempre teniendo presente qué, aunque el consultor sea el mejor del mundo, nunca sabrá más del negocio que el propio cliente.

Por ese motivo, el papel de los servicios de consultoría es el de liderar el proceso y convertirse en el instrumento del cambio, formando y transmitiendo conocimientos empresariales y organizativos, técnicas y habilidades, y motivando al equipo de cara al cambio consiguiendo la máxima participación de todos sus integrantes.

Pero no nos engañemos, por mucho que se empeñe el consultor en que los cambio se produzcan, si los integrantes de la empresa no están por esta labor, el trabajo, a la larga, habrá sido inútil. En poco tiempo todo volverá a ser igual que antes de su llegada. Por tanto, una vez que el proceso de consultoría haya finalizado debe ser la propia organización y sus integrantes los que continúen internamente con los procesos de cambio iniciados.

Los servicios de consultoría pueden practicarse de formas muy diferentes y con una amplia gama de técnicas o estilos, pero, en general, se deben realizar siguiendo las siguientes fases:

  • Iniciación.  Análisis de información general de la empresa y específica del trabajo.
  • Diagnóstico de la situación.
  • Planificación y Plan de acción.
  • Implementación.  Ejecución del trabajo.
  • Presentación de resultados.
  • Evaluación del servicio de consultoría y finalización (Partida del consultor).

Como resumen, un buen servicio de consultoría debe caracterizarse por lo siguiente:

  • Empatía y capacidad de ilusionar.
  • Imaginación y creatividad.
  • Independencia e imparcialidad.
  • Capacidad de identificación de los problemas y no perder nunca de vista la realidad.
  • Visión de futuro.
  • Eficacia: Proporcionar soluciones reales y específicas.
  • Promover el cambio: Convertirse en “agentes del cambio”.
  • Aportar soporte, ayuda, formación, conocimientos y nuevas técnicas de gestión.
  • Compromiso con la empresa: Trabajar conjuntamente con el cliente y para el cliente.
  • Promover la participación activa de toda la empresa.
  • Apoyar y asesorar en la toma de decisiones.

Y todo con un fin: Alcanzar una gestión más óptima de las empresas y conseguir una estructura sólida y fuerte que permita afrontar cualquier reto con garantías de éxito.

Esta es la labor de SGL Consultores y lo que podemos ofrecer a nuestros clientes.

Comunicaciones comerciales a través del correo electrónico

LSSI Spam 2

Tengámoslo claro, está prohibido el envío de publicidad o comunicaciones comerciales a través del correo electrónico (e-mail) sin que exista un consentimiento previo y expreso del destinatario. Incumplir esta norma tiene un nombre, SPAM.

La LSSI, Ley de Servicios de la Sociedad de Información y de comercio electrónico establece muy claramente que queda totalmente prohibido el envío de comunicaciones publicitarias o promocionales a través del correo electrónico sin que previamente no hubieran sido solicitadas o expresamente autorizadas por los destinatarios de las mismas, tanto si son personas físicas o jurídicas. Por tanto, no se pueden enviar emails sin tener un permiso expreso del destinatario.

No obstante existe una excepción, que no es otra que exista o haya existido una relación contractual o comercial previa entre ambos, remitente y destinatario, y que el e-mail promocional o publicitario que se va a enviar sea sobre productos o servicios similares a los que inicialmente se contrataron o consultaron por el ahora destinatario. Un ejemplo: Si se solicita información en un comercio o empresa sobre un producto concreto y se proporcionan nuestros datos, incluido el email, y damos nuestro consentimiento expreso para su utilización, el comercio podrá enviarnos vía correo electrónico ofertas o promociones sobre estos productos u otros similares, pero no lo podrá hacer sobre otros que nada tiene que ver con la consulta inicial.

La Ley establece que deberá identificarse claramente quien es el que envía o en nombre de quien se envía. Además, incluirán al comienzo del mensaje la palabra “publicidad” o la abreviatura “publi”. Habrá que informar también de donde proceden los datos de carácter personal.

Eso sí, el destinatario podrá revocar en cualquier con la simple notificación de su voluntad al remitente. Por este motivo, el remitente deberá ofrecer en todo momento al destinatario la posibilidad de oponerse al tratamiento de sus datos con fines promocionales mediante un procedimiento sencillo y gratuito. Cuando las comunicaciones sean vía e-mail deberá incluirse una dirección electrónica válida donde pueda ejercitarse este derecho.

Cuando hablamos de consentimiento expreso queremos decir, expreso. El destinatario tiene que haber realizado alguna acción concreta en la que acepte recibir este tipo de comunicaciones comerciales en su dirección de e-mail. No sirve el darlo por hecho. Y debe ser previo, es decir, consentimiento previo a la recepción del comunicado.

Y muy importante: El hecho de que obtengamos datos o una dirección de e-mail a través de fuentes públicas y accesibles a todo el mundo, tales como Internet, no nos permite tampoco entender que el consentimiento es expreso.

Con enviar más de tres comunicaciones comerciales vía e-mail a un mismo destinatario en un mismo año ya estamos incurriendo en infracción, y qué decir si el envío se considera masivo y se envía a multitud de destinatarios….

El régimen sancionador es muy importante, y al igual que comentábamos en nuestro artículo sobre la Obligación de cumplir la Ley de Protección de Datos, las sanciones no son para hacer tonterías: Las infracciones leves van hasta los 30.000 euros. Las muy graves hasta los 600.000 euros. Lo dicho.

Las comunicaciones comerciales y las ofertas promocionales se rigen por la LSSI, Ley 34/2002, de 11 de julio, de Servicios de la Sociedad de Información y de comercio electrónico y por las normas vigentes en materia comercial y de publicidad. También será de aplicación la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal.

La obligación de cumplir la Ley de protección de datos de carácter personal

LOPD 3

Cualquier empresa maneja datos personales en el desarrollo normal de su actividad. Datos de clientes, de proveedores, del personal de la empresa, Curriculum vitaes…

La Ley de Protección de Datos de Carácter Personal (LOPD), regula y obliga a como se debe tratar de forma correcta estos datos personales, bien sean propios o de terceros, con el fin de preservar la seguridad de sus titulares y garantizar sus derechos.

Tan obligado está a la Ley un autónomo que trata un solo dato, como una multinacional con millones de datos. La LOPD afecta a la práctica totalidad de las organizaciones por el simple hecho de almacenar datos de personas físicas o de otras organizaciones. Están obligados las personas físicas, autónomos, empresas, entidades públicas, asociaciones, fundaciones, comunidades de propietarios… En definitiva, cualquiera que desarrolle una actividad profesional.

Y esta Ley no es una broma. La vigilancia y el control de la Agencia Española de Protección de Datos es cada vez mayor y aplica sanciones importantes que van desde los 900 a los 600.000 euros.

La cuantía de las sanciones se gradúa atendiendo a la naturaleza de los derechos personales afectados, a su volumen, a los beneficios que podamos haber obtenido, a la intencionalidad, a la reincidencia, a los daños y perjuicios causados,… Por tanto, el no estar al día con la LOPD, pueden causar graves daños económicos a nuestro negocio.

Y un dato muy importante a tener en cuenta es la posibilidad que existe de ser denunciados por su incumplimiento. La denuncia puede venir de cualquiera. Es habitual que este tipo de denuncias provengan de ex trabajadores, clientes insatisfechos, competencia, etc.

Cumplimiento y Adaptación

Cada organización es muy diferente. Si los datos de que disponemos son muy sencillos la adaptación a la LOPD será también muy sencilla.

La Ley determina tres niveles de datos: básico, medio y alto, catalogados en función de la sensibilidad de los mismos, y sobre los cuales establece diferentes tipos de obligaciones.

  • Nivel básico: Datos identificativos, tales como NIF, Nº Seguridad Social, nombre, apellidos, dirección, teléfono, firma, imagen, e-mail, nombre de usuario, número de tarjeta, matrícula…
  • Nivel medio: Datos sobre infracciones administrativas o penales, solvencia o crédito, datos tributarios o de la Seguridad Social, datos de prestación servicios financieros, y datos referentes a la personalidad o comportamiento de las personas, como gustos, costumbres, aficiones…
  • Nivel alto: Datos acerca de la ideología, religión, creencia, origen racial, salud, vida sexual o sobre violencia de género.

La LOPD regula las acciones que se deben llevar a cabo:

  • Inscripción de los ficheros en la Agencia Española de Protección de Datos.
  • Elaboración e implantación del Documento de Seguridad.
  • Regulación del movimiento de datos con terceros.
  • Auditoría bianual (para nivel medio o alto de datos)

De manera más amplia, el proceso de implantación y cumplimiento es:

  • Identificación del responsable de los ficheros.
  • Análisis de los medios informáticos y las instalaciones físicas.
  • Identificación de los ficheros, tanto en formato papel como informático, según los fines con los que se traten.
  • Inscripción de los ficheros en la Agencia Española de Protección de Datos.
  • Elaboración del Documento de Seguridad.
  • Elaboración del Manual de Implantación.
  • Elaboración del Certificado LOPD.
  • Guía de los protocolos ARCO. Guía de actuación para el personal de la empresa de cómo debe recibir, gestionar y atender las peticiones de acceso, rectificación, cancelación, y oposición (ARCO) que cualquier persona pueda solicitar a la empresa en ejercicio de sus derechos contemplados en la LOPD.
  • Elaboración del contrato de acceso a datos por cuenta de terceros.
  • Elaboración del Compromiso de confidencialidad y secreto.
  • Definición de Cláusulas legales, para inclusión en documentos de papel y electrónicos.
  • Definición de Aviso legal para el cumplimiento de la LSSI en nuestra web.
  • Formación de los responsables y encargados del tratamiento de los ficheros.
  • Información a los propietarios de los datos, sobre la existencia de los ficheros.
  • Elaboración de circulares informativas y difusión interna: Preparación y elaboración de material informativo para la empresa, tales como anuncios, carteles, comunicados…
  • Mantenimiento. Las empresas que no se adapten a los cambios vuelven a ser susceptibles de incumplimiento y por tanto, de sanciones.
  • Realización cada dos años de auditoría (sólo para aquellas empresas que tengan nivel medio o alto de datos). Finalizará con un Informe que determinará si nuestra empresa se adecua o no a la Ley. La ley permite que una empresa puede auditarse a sí misma.

Además, la LOPD impone la identificación de los usuarios mediante el uso de contraseñas, el control de la entrada y salida de soportes con datos, la instalación de sistemas de protección tales como antivirus, cortafuegos, encriptación de datos, etc. o la gestión de copias de seguridad.

Guía del responsable del fichero:

http://www.agpd.es/portalwebAGPD/canaldocumentacion/publicaciones/common/pdfs/guia_responsable_ficheros.pdf

Ley de Protección de Datos de Carácter Personal. Agencia española de protección de datos.

http://www.agpd.es/portalwebAGPD/canaldocumentacion/legislacion/estatal/index-ides-idphp.php

¿A quién debo retener y a quién no?

Quesitos 2 03

Como empresarios estamos obligados por Ley a realizar retenciones a nuestros proveedores. Pero ¿Hay que retener a todos los proveedores o sólo a algunos? ¿A quiénes entonces? ¿Cómo sabemos nosotros como empresarios si un proveedor nuestro es susceptible de retención o no? Vayamos al lio…

Primera regla: “Retener” significa no abonar a nuestro proveedor un % de su factura con el fin de ingresarlo posteriormente a Hacienda como pago a cuenta del IRPF del profesional. El importe de la retención se establece por Ley y debe incluirse en la factura. Por tanto,las retenciones del IRPF son importes entregados a cuenta a la Agencia Tributaria en previsión del resultado de la declaración de la Renta.

Segunda regla: Por norma general, la retención se realizará a los profesionales que ejerzan su actividad como personas físicas, como Comunidades de bienes o como Sociedades Civiles.

En este caso, los porcentajes establecidos por Ley son del 21% (a partir del 1 de enero de 2014 se reduce al 19%) y del 9% para nuevos autónomos en actividades profesionales durante el año de inicio de la actividad y los dos siguientes. (Ver comentario del 16 de enero de 2014)

Tercera regla: Existen personas físicas que no realizan actividades profesionales sino que su actividad es empresarial. En este caso no procederá la retención.

La diferencia entre ambas actividades es que la persona física que actúa como profesional centra su actividad en el ejercicio de su profesión sin tener una estructura empresarial o de negocio más allá del ejercicio propio su actividad. Por el contrario, la actividad empresarial se centra en el desarrollo del negocio y en la organización de la empresa. La calificación de una u otra actividad debe quedar definida previamente mediante el alta en actividades económicas que debe realizarse en la AEAT. Y en función de ella, se estará sujeto a retención o no.

Cuarta regla: Si el empresario persona física tributa en el IRPF por el régimen de estimación objetiva (módulos), y está incluido en el listado del Impuesto de  Actividades Económicas como obligadas  a practicar retención, se le aplicará una retención especial del 1%.

Quita regla: Existen otras actividades de personas físicas sujetas a retención tales como las ganaderas de engorde de porcino y avicultura: 1%, las actividades agrícolas y restantes actividades ganaderas, un 2%, y las actividades forestales, un 2%.

Sexta regla: No procederá realizar retención a las Personas jurídicas, por ejemplo, Sociedades Anónimas o Sociedades de Responsabilidad Limitada.

Regla final: Como la obligación de retener recae siempre en el pagador, el hecho de que el profesional no la incluya en su factura no supone que la retención no deba hacerse. Siempre debe realizarse la retención, si se está obligado a ello, claro.