Los vehículos de empresa y el IVA

Sin Título-1

Cada vez que se adquiere un vehículo en nuestra empresa surge la duda de si podremos deducirnos el IVA que hemos abonado, o si por el contrario debemos aplicarlo como mayor importe de la inversión. Está claro que si el vehículo es industrial y es imprescindible para desarrollar nuestra actividad, las dudas desaparecen.

¿Pero… y si el vehículo es un turismo o una motocicleta? ¿Y si le damos además un uso particular, parcial o total?

Veamos cómo está este tema.

Para que el IVA por la compra de un activo pueda ser deducido, el bien adquirido debe estar afecto a la actividad económica que desarrolla la empresa o profesional, no pudiéndose deducir en aquellas adquisiciones que sean utilizadas para fines particulares.

No obstante, la Ley del IVA matiza este principio en lo que respecta a la compra de vehículos que se integran en el patrimonio empresarial, al ser susceptibles de poder ser usados tanto para usos profesionales como particulares.

La Ley establece que los automóviles de turismo y sus remolques, ciclomotores y motocicletas se presumen afectados a la actividad en un 50%, sin necesidad de que exista prueba adicional por parte del empresario, extendiéndose esta regla a las compras o servicios vinculados a estos vehículos, tales como combustible, reparaciones, gastos de peaje…

Para los vehículos utilizados para el transporte de mercancías, de viajeros, servicios de enseñanza de conductores, los utilizados por fabricantes para ensayos o promoción de ventas, los utilizados por comerciales en su actividad profesional y los usados por servicios de vigilancia se presupone que están afectos al 100%.

Resumiendo, si adquirimos un turismo para la empresa, podremos deducirnos el 50% de IVA. Para una deducibilidad mayor del 50%, es entonces cuando el empresario debe justificar y acreditar el grado de utilización en la actividad que desarrolla. Si por el contrario, la Agencia Tributaria puede demostrar que el uso privado que se hace del vehículo es mayor, entonces deberemos deducir el porcentaje reducido.

Esta norma se ha venido aplicando hasta que el Tribunal Superior de Justicia de Valencia, con fecha del 14 de abril de 2010, y basándose en la legislación comunitaria, se cuestiona el sistema y declara que el empresario o profesional podrá deducirse el 100% del IVA soportado independientemente del porcentaje de afectación del vehículo turismo a la actividad empresarial, siempre que ésta sea efectiva.

Pero la realidad es que la Administración Tributaria sigue sin aplicar la legislación comunitaria y el fallo de la Sentencia valenciana,  manteniendo su rechazo a la deducibilidad del 100% del IVA en los vehículos  si no se demuestra plena.

Entendemos que la legislación comunitaria se acabará imponiendo, y la normativa española deberá adaptarse, modificándose entonces el criterio de la Agencia Tributaria. El ahorro fiscal que puede generarse se traduce en verdaderamente importante.

Mientras tanto, si decidimos aplicar la deducción completa de las cuotas del IVA en la adquisición de un vehículo y somos objeto de una inspección tributaria, deberemos apoyar nuestros argumentos en esta jurisprudencia comunitaria… y esperar a que prevalezca el sentido común.

Ley 37/92 del IVA, artículo 95.3.2

Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Valencia, nº 359/2010, del 14 de abril de 2010.

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