Embargo de créditos, o cómo cobra la Agencia Tributaria y la Seguridad Social a sus morosos.

Con los tiempos que vivimos, cobrar una factura se convierte en una aventura digna de exploradores curtidos, y aun así, es muy probable que el objetivo no se vea cumplido.

La falta de liquidez entre las empresas está aumentando los niveles de morosidad a límites nunca sospechados. Esta falta de tesorería provoca también retrasos y faltas de pago a los Organismos Oficiales, tales como Agencia tributaria o la Tesorería General de la Seguridad Social.

Bolsillo

Uno de los métodos más utilizados por estos Organismos Oficiales es el embargo de los créditos que los clientes adeudan a sus proveedores: A través de la información recogida en el modelo 347, donde todas las empresas informan de las operaciones que realizan con sus clientes, deudores, proveedores y acreedores,  proceden a emitir requerimientos a los deudores embargando los importes que adeudan a sus proveedores.

El procedimiento es sencillo: Una empresa recibe un requerimiento con diligencia de embargo donde se le exige que facilite información sobre los importes que adeuda a un determinado proveedor, para que, si éstos existen, sean retenidos y, llegado su vencimiento, ingresados en la cuenta del Tesoro Publico hasta cubrir la totalidad el importe embargado.

La empresa debe responder siempre a este requerimiento, tanto si mantiene deudas pendientes o no, comunicando la cuantía de las cantidades devengadas a la fecha de la notificación y sus vencimientos, o en caso contrario, la inexistencia de deuda en ese momento.

Cuando se produzca el vencimiento pactado con el proveedor, y no antes, la empresa deberá ingresar en la cuenta del Tesoro Publico las cantidades adeudadas y embargadas, según el plan de pagos reflejado en la contestación.

El punto más importante a tener en cuenta es que el importe por que la empresa queda obligada a la retención y posterior ingreso es el generado o devengado hasta fecha en la que se produce la recepción del requerimiento, pero no las posteriores. Se computarán dentro del embargo de créditos las operaciones realizadas o producidas en el momento de recibir la notificación, independientemente de si han sido facturadas o no, o de si se han contabilizado o no.

Por tanto, las nuevas o futuras entregas de bienes o recepción de servicios no quedarán sujetos al embargo realizado, independientemente de si el importe adeudado a la fecha de notificación cubría o no la cantidad embargada por el Organismo Oficial.

¿Y en que situación se queda la empresa cuyos créditos han sido embargados?

Pues depende de su situación financiera y de la cuantía de la deuda. Si esta es pequeña, el grado de afectación puede ser asumible, pero si la deuda es representativa puede suponer cortar radicalmente con el único flujo de liquidez  de que dispone una empresa, que nos es otro que el cobro de las facturas a sus clientes por las ventas o servicios realizados. Sin la vía de ingresos  de efectivo se corta radicalmente la vía de pagos a proveedores, personal, créditos financieros… provocando una situación de insolvencia inmediata.

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